Antes, Arroyo Hondo, Cesar, era uno de los medios por los cuales los pailitenses se alimentaban, puesto que sus aguas eran limpias por completo. Además, estas aguas sirvieron de fuente de trabajo de muchos hombres que suministraban este líquido hacia las pocas casas que había en el pueblo.
Algunos aguateros fueron: Héctor Antonio Picón Contreras, Pablo Emilio Pérez Álvarez “Hierbatero”, Hermanos Mamayutas (hijos de Juan Gómez), Alejandro Gómez y Julio Navarro. Su función era recoger el agua de un sitio llamado El Guamito, (nombrado así por el árbol que aún vive allí) para llevarla a los diferentes lugares. El señor Héctor Antonio comenzó a vender agua desde los 15 años a los hoteles y a personalidades del lugar. La carga de cuatro galones costaba un peso. Y cuando la quebrada Arroyo Hondo, crecía debido a las fuertes lluvias, los aguateros se dirigían hacia Quebrada verde, porque esta no era perjudicada por las lluvias.
Otro servicio de Arroyo Hondo era apoyarse en las piedras más grandes, para lavar ropa. Muchas mujeres iban con sus costales llenos de ropa al sitio que queda en frente del Guamito para lavar en grupo.
Con el pasar del tiempo, estas aguas han sido maltratadas por gente inconsciente, ya que se van a bañar, hacen sus paseos en grupo, llevan su comida preparada o compras y dejan en cualquier lugar de la quebrada la basura. También ha sido de lavadero de vehículos, carros, motos y volquetas que vienen llenos de grasa y de cosas dañinas para el agua y, lo más perjudicial, es la llegada de las cañerías y aguas negras que caen a la quebrada y la contaminan de manera desconsiderada.
