Entre trazos e ideas: la fachada frontal de la Biblioteca Nacional de Colombia.

El 9 de enero de 1777 se abrieron las puertas de la esperada Real Biblioteca Pública de Santafé, hoy Biblioteca Nacional de Colombia. El 20 de julio de 1938 fue inaugurado el edificio que en la actualidad alberga más de 3'000.000 de títulos que recopilan el conocimiento producido en nuestro país. La pieza del mes conmemora los 240 años de la biblioteca con uno de los documentos que dan testimonio del proceso de diseño y construcción de este edificio: El Plano de la Fachada Principal, del arquitecto bogotano Alberto Wills Ferro.

En los años treinta, durante el gobierno liberal del presidente Enrique Olaya Herrera,se potencializó el desarrollo físico y económico del país; la industria, el automóvil, el ferrocarril, el avión y los medios de comunicación como la radio, el teléfono y el cine, dieron el impulso de modernización que el país requería para ese entonces. En gran parte del territorio colombiano se intensificó la construcción de edificios de gobierno, nacionales, de vivienda y de educación.

También en el campo de la construcción los arquitectos, tanto nacionales como extranjeros, introdujeron nuevas tecnologías y materiales que permitían cimentar edificios modernos de gran envergadura, como el caso del nuevo edificio de la Biblioteca Nacional de Colombia, diseñado por Alberto Wills Ferro (1906-1986), a quien el 9 de julio de 1932, la Universidad Nacional de Colombia le confirió el título de arquitecto con la tesis para el diseño de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Este proyecto en primera instancia estaba vestido, tanto en sus fachadas como en su interior, con un "estilo morisco bogotano", pero al momento de su construcción en las inmediaciones del moderno Parque de la Independencia, por "insinuación" de su maestro, jefe y amigo Pablo de la Cruz, —como lo expresó Silvia Arango en su libro Historia de la Arquitectura en Colombia, lo cambió por el estilo Art Decó—, que estaba en apogeo tanto en Europa como en Estados Unidos.

Hoy, después de 85 años, se puede observar en la acuarela de la fachada principal dos planos definidos que se van alternando para crear un acertado ritmo compositivo, predominando el plano sobresaliente, con acabado en pañete rústico, adornado con mosaicos de color, con voladizos en teja de barro y ventanas con rejas forjadas y faroles evocando al estilo de la arquitectura hispanoárabe y el otro, retrocedido en mampostería sencilla de ladrillo cocido.

La fachada está jerarquizada tanto por la portada principal que indica el acceso al edificio como por sus extremos que exceden en un piso más, siendo rematados por una especie de torre-minarete con arcos de herradura y con balcón, esta vez el remate de la torre ya no es una media luna, elemento fundamental de los alminares, sino un pináculo,que se repite en mayor tamaño encima de la portada principal logrando una triangulación de carácter compositivo que ayuda a enfatizar la importancia de la cubierta en teja de barro y la marquesina que permite iluminar el espacio central de la Biblioteca. Es interesante señalar que, en la fachada ordenada simétricamente, los cuerpos laterales del edificio presenten una composición asimétrica, buscando el balance entre la torre y la puerta lateral de acceso, creando una genuflexión o reverencia en todo el contexto de la fachada.

Finalmente, vale la pena anotar que, en el dibujo, el volumen del edificio de la Biblioteca descansa ingenuamente sobre un terreno plano, elevado del piso por un semisótano que va corrido de oriente a occidente, opuesto a la realidad del terreno inclinado que baja de la montaña.

Invitamos no solo a arquitectos y constructores a consultar este valioso documento en nuestra Biblioteca Digital, sino a todas aquellas personas interesadas en la historia de la Arquitectura en Colombia y sus bibliotecas. Este plano es una muestra de la modernización en la construcción de edificaciones durante el siglo XX en el país.

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Oscar Posada Correa
Arquitecto