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“Amigos de la Biblioteca”: la cuarta versión del Festival de Cine de Calarcá

Este año el Festival de Cine de Calarcá en el departamento del Quindío, se vistió de los colores de su Biblioteca Pública Municipal. El pasado domingo 27 de noviembre, en las instalaciones del teatro municipal, se proyectaron cerca de 15 cortometrajes realizados por jóvenes del municipio. En esta oportunidad, también se entregaron premios a los jóvenes realizadores, quienes además participaron como protagonistas de las historias.

Para el desarrollo de la cuarta versión del festival, denominado “Amigos de la Biblioteca”, jóvenes de las áreas rurales y urbanas de este municipio cafetero, se reunieron durante tres meses en torno a un servicio innovador prestado desde la biblioteca pública municipal. Este servicio consistió en la formación de jóvenes en producción y realización audiovisual, con el fin de motivar la creación de contenidos audiovisuales locales que enriquezcan el patrimonio material del municipio y acerquen a los jóvenes a la cultura. El proyecto Festival de Cine de Calarcá “Amigos de la biblioteca”, fue ganador de la II Convocatoria de servicios innovadores con el uso de las TIC en bibliotecas públicas, promovida por el Proyecto Uso y apropiación de TIC en bibliotecas públicas del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia.

Este proyecto se llevó a cabo con el apoyo de Carlos Andrés Pérez, realizador audiovisual y organizador del festival de cine, quien además hace parte del Grupo de Amigos de la Biblioteca – GAB. Según comenta Carlos Andrés, para el desarrollo de este proyecto se abrió una convocatoria general “dirigida a todas las instituciones educativas del municipio y también a casas de la cultura del departamento”. Este año se vincularon aproximadamente 25 jóvenes quienes participaron de un proceso de formación con el apoyo de “talleristas quienes capacitaron a los jóvenes en producción audiovisual”.

Después de dos meses de formación se inició el proceso de producción de los cortometrajes; allí los jóvenes se reunieron por grupos y comenzaron a desarrollar los guiones, escoger los roles de cada uno dentro de la producción y grabar las escenas, para finalmente editar las producciones con el apoyo de Carlos Andrés. Este proceso se llevó a cabo siempre desde la biblioteca pública, lugar en el que encontraron un espacio para formarse, consultar información relacionada con el tema e intercambiar sus opiniones de cara a los productos finales.

“Yo jamás había tenido la oportunidad de compartir con mis compañeros algo así. Me divertí mucho porque siempre que decían hay que repetirlo, yo me animaba porque sería otro momento en el que tenía que dialogar con mis amigos, como antes nunca había dialogado”, comenta Hada Ramírez Montoya, de 11 años, respecto a su experiencia como participante del proyecto y actriz en el cortometraje “Respeto, valor fundamental”.

Las producciones se dividieron en dos categorías. La primera llamada “Smart Films” contó con producciones de no más de 3 minutos relacionadas con temáticas como inclusión, tolerancia, convivencia, discriminación y adicción a las redes sociales. La segunda categoría, presentó cortometrajes de 6 minutos en la línea de ciencia ficción y terror. En todos los casos, los mismos jóvenes trabajaron como guionistas, camarógrafos, maquilladores y protagonistas de las historias de su propia creación.

Justamente este fue uno de los motivos que generaron el planteamiento del festival de cine en relación con la biblioteca pública: hacer una intervención social por medio de espacios que aportaran a la calidad educativa e incentivaran el interés de los jóvenes hacia el arte y la cultura, brindándoles alternativas frente a las situaciones que afectan su cotidianidad y motivándolos a distribuir su tiempo libre por medio de actividades relacionadas con la literatura y la cinematografía.

Lo anterior, teniendo en cuenta que en el municipio de Calarcá, cuya población se acerca a los 60.000 habitantes, las oportunidades educativas y laborales para los jóvenes son escasas. Actualmente son muy pocos quienes escogen quedarse para continuar con labores relacionadas con el cultivo, recolección del café u otras labores agrícolas. De ahí que los proyectos relacionados con la cultura, representan una alternativa innovadora frente a sus expectativas de vida.

En relación con los resultados, la bibliotecaria Isnelly Parra Garzón menciona: “primero que todo, les dimos herramientas a los chicos para que se formen para un futuro. Segundo, tienen conocimiento que existe una biblioteca pública en el municipio porque hay muchos que no la conocían y tercero, trabajaron en equipo: se dieron cuenta cómo era el manejo de todo para sacar una producción adelante”.

Estos fueron los resultados que se evidenciaron en los 15 cortometrajes proyectados a toda la comunidad calarqueña en el cierre del Festival de Cine de Calarcá, en donde también se entregaron premios a los jóvenes participantes, en diversas categorías como: mejor papel protagónico, mejor actor o actriz de reparto, mejor guion y mejor smart film y cortometraje.

Diego Mauricio Vásquez, subsecretario de cultura y turismo, concluye que “es muy importante que empecemos a confrontar a las nuevas generaciones con la actividad cinematográfica, no solamente desde la apreciación sino desde la producción. Ponernos en sintonía con las nuevas tendencias que tiene la biblioteca y el desarrollo de las nuevas tecnologías y además, impulsar y apoyar este festival de cine comunitario (…) El festival es muy importante porque es una herramienta para empezar a contar las historias de nuestro territorio, para que los jóvenes empiecen a entender otras formas de narrar, de ver la imagen, de entender la literatura”.

14 Dic 2016
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