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Lina
González - Juan Carlos Haag
Esta
es una simulación, son pedazos, vestigios de la realidad. Se trata de
fingir lo que no se tiene, de crear un minúsculo santuario dentro del
gran desierto de lo real. Un espacio sin ventanas, sin espacio
propiamente dicho, un espacio perpetuado por la simulación, el espacio de
la pantalla.
Esta
es una mujer que se sabe objeto de miradas, y que por ello ostenta el
poder en su ironía y en su indiferencia. Es la historia de un amor
independiente, actual, que anula ¡a alterídad,
que se autoabastece.
Y
es que la máxima ilusión en el amor parece ser hoy la transfiguración
sexual, el sueño de alcanzar el placer del otro, la facultad de ver desde
los dos lados, el goce de la reversibilidad de los sexos que nos muestra
el eclipse y la desaparición de las partes. Así surgen un personaje y un
espacio que se mueven entre lo material y lo virtual, entre lo real y lo
simulado, entre lo privado y lo público, entre lo femenino y lo
masculino. Un personaje, un espacio, una época como ésta.
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