¿Qué decir en 3 minutos que no suene a retahíla y reiteración?

Por Natalia Duque*

20 de noviembre de 2025

Desde la lengua de señas hasta el trabajo comunitario y la defensa del territorio, Natalia Duque —jurada de la décima edición— recorre nombres, territorios y hazañas cotidianas de las bibliotecas finalistas.

Que no se quede en las formalidades y tenga sentido para quienes día a día ponen no solo su cuerpo sino su alma en la tarea de labrar a través de la palabra en cada rinconcito de este país.

  1. Cómo no sonreír ante la insistencia de Heder en contagiarnos de alegría haciendo que la Lengua de Señas Colombiana nos pase por el cuerpo. Nos recuerda que, en Colombia, son más de 500.000 personas sordas y que desde las bibliotecas no se trata solo de incluirles sino de una reparación en términos de justicia social y epistémica.
  2. Y qué decir del deslumbramiento que una mujer como Diana nos permitió ver a través del trabajo con su comunidad, su articulación con la vida humana y no humana, su defensa por el territorio y el empeño e insistencia en que todo puede y debe ser de otro modo. Conforma un equipo que nos reta a recordar que más allá de la cultura ya estaba la natura y que es nuestro deber histórico ver los modos de articularnos y tejer.
  3. Cómo ponerle freno al corazón ante Felipe y Dalila, su juventud llena de ímpetu y deseos de aportar a la construcción de un territorio digno y libre para todas y todos, un entramado en el que los colores, la música, la comida, las memorias y las palabras superan lo contable. Se trata de un llamado a recordarnos que los ríos son sujetos de derechos, que hay comunidades que llegaron antes que nosotras, que el territorio se construye cantando, bailando, escuchando y sobre todo cuidando.
  4. Y cómo contener las lágrimas ante Felipe y su empeño por hacer que la música como lenguaje sea accesible a cualquier persona, por presentarnos que las formas para hacer comunidad trascienden las palabras escritas y que las podemos sentir vibrar al compás del cha cu cha de una maraca. Cómo decirle a Felipe que su trabajo inspira y nos abre las puertas a deudas que tenemos en las bibliotecas con las comunidades, lenguajes, textualidades y textos.
  5. Y cómo no sentir admiración por Ligia, quien en medio de estoraques insiste en darle vida a la memoria a pesar de las soledades. Cuántos lugares en Colombia existirán como la Playa, a los que no llegamos y desconocemos, pero donde siempre erguida y en pie hay una biblioteca para enarbolar la vida y la memoria.
  6. Y Luz Marina, quien en medio de un recóndito lugar de nuestra amada Colombia insiste en que la biblioteca debe llegar por trocha, rio, caminado a cada niño, niña y joven de su comunidad. Una mujer que ha logrado articularse y ser reconocida por su comunidad como una lideresa.
  7. Y Marcela, que pone su corazón y voz en cada actividad y palabra insistiendo en el cultivo del tejido social.
  8. María Astrid, quien desplaza la biblioteca a la cárcel para que no haya barreras para la palabra, para hacer de esta una estrategia que nos recuerde nuestra humana condición.
  9. Y Viera Luz, que se ha empeñado en formarse y aprender para entregar lo mejor de sí a su comunidad, por articular los saberes ancestrales con los occidentales, por insistir en que la biblioteca es encuentro y refugio.

Para mí ha sido un regalo y sobre todo un honor aprender de ustedes, admirarme de lo maravilloso de mi país y ratificar que no sabemos que necesitamos una biblioteca hasta que la encontramos.

Independiente de los resultados, cada espacio bibliotecario es vital para Colombia, cada una, cada uno de ustedes, artesanas y artesanos de las palabras, le da sentido a la infraestructura cultural más grande de Colombia, gracias a la cual insistimos en que todo puede y debe ser mejor.

Celebren todas y todos, esta es su noche, esta es una, entre muchas otras noches para recordarse que su labor es inconmensurable en un país que se debate entre el deseo de la vida y los recuerdos del dolor. Ustedes hacen la diferencia día a día en cada una de sus comunidades, en sus familias y en construir un país con el que todas y todos soñamos.